
Imagina que acabas de cortar un alimento en trozos pequeños (en este caso ruibarbo), y que tienes que verterlos en un cazo.

Naturalmente, vas a levantar la tabla de cortar y empujar el contenido a la cacerola, ya sea con la mano o con el cuchillo.
Es clásico, pero no es muy agradable si tu tabla pesa, y no es muy práctico, porque no es fácil evitar que se quede un poco de comida en un lado.

En su lugar, coge un cuerno o un cortapastas y úsalo para "recoger" lo que hay en la tabla...

...y colócalo en la sartén, por tandas si es necesario.
Es muy sencillo y muy eficaz.
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