
Así que has derretido un poco de mantequilla y la has añadido a tu masa según lo previsto.

Pero en el recipiente vacío en el que has derretido la mantequilla (cacerola, cuenco u otro), aún queda un poco, en el fondo y en los bordes.

El truco está en aprovechar este pequeño residuo, recogerlo con un pincel, en el fondo y alrededor de los bordes...

... y utilícelo simplemente para untar el molde.
Así no desperdiciarás nada, y ya tendrás mantequilla derretida para untar fácilmente tu molde.