Un pequeño detalle para ti, un auténtico placer para ellos
Cuando uno está muy satisfecho con una comida que acaba de disfrutar en un restaurante, es de buen tono no limitarse a un simple «estaba muy bueno», que es lo mínimo de lo mínimo, sino añadir una pequeña frase del tipo: «¿Podrían, por favor, transmitir nuestras felicitaciones al chef y a su equipo?».
Para nosotros, los clientes, solo son unas pocas palabras, pero en la cocina, el mensaje cambia muchas cosas.
El chef y su equipo suelen trabajar lejos del comedor, sin ver las caras ni oír las reacciones de los clientes; les gusta decir que observan los platos que vuelven a la cocina, y que les alegra verlos vacíos, pero eso se queda un poco corto.
Así pues, esa pequeña nota, transmitida por el personal de sala, les dice algo que no siempre pueden percibir directamente: su cocina funciona, sus platos han gustado de verdad y su trabajo ha conmovido a uno o varios clientes.
Es una señal muy clara que llega a la cocina, mucho más elocuente que una simple sonrisa en el comedor.
Sobre todo porque, por desgracia, la cocina está más acostumbrada a recibir mensajes de clientes insatisfechos, es decir, a que los clientes descontentos les echen la bronca; es un poco la naturaleza humana: solo nos expresamos cuando no estamos contentos; cuando todo va bien, simplemente no decimos nada.
Por lo tanto, este mensaje también tiene un valor especial porque es espontáneo, al contrario que una reseña en línea, que suele estar meditada y, a veces, escrita a sangre fría; las felicitaciones que se transmiten al levantarse de la mesa son inmediatas y sinceras, llegan en el momento adecuado, cuando la emoción de la comida aún perdura (y antes de que llegue la cuenta, dirían las malas lenguas :-).
Y tampoco nos olvidemos del personal de sala, que también ha contribuido a la buena comida que has disfrutado, y unas palabras dirigidas a ellos al marcharte son también un pequeño detalle muy apreciado.
Y después, se puede ir más allá
Nada impide, por supuesto, prolongar después el gesto con una valoración positiva en las plataformas en línea: una nota, un comentario detallado… Es útil y cuenta para la visibilidad de un restaurante.
Pero hay que encontrar el tiempo, o las ganas, de escribir una reseña para expresar la satisfacción, mientras que la nota que se le entrega al camarero no requiere ningún esfuerzo especial y surte efecto de inmediato.
Hablando de reseñas en línea, un amigo panadero me comentaba que, según su experiencia, para mucha gente publicar una reseña es sobre todo una forma de quejarse de algo que no ha salido bien; por desgracia, estamos más motivados a publicar para quejarnos que para felicitar al local. Intentemos evitarlo.
En resumen: La próxima vez que te pregunten «¿qué tal?» después de una comida excelente, ve un poco más allá del simple cumplido de cortesía y pide que tus felicitaciones se transmitan a la cocina.
Es un pequeño gesto, pero a menudo marca una gran diferencia para quienes lo escuchan.