La gelatina es un ingrediente mágico para elaborar postres ligeros, cremosos y estructurados, pero a menudo se utiliza mal en la cocina.
Un error común en algunas recetas es la idea de que es necesario hervirla para que funcione correctamente, pero esto es un error: la gelatina se funde a una temperatura mucho más baja, en torno a los 40°C.
Descubra por qué esta precisión es esencial y cómo incorporarla fácilmente a sus preparaciones.