Vierta 30 g de
azúcar en polvo en un plato llano (o mejor aún, en un molde para tartas si dispone de uno) y cubra las bolas de masa con azúcar, en paquetes de unas 6, girando el plato sobre la marcha.
Debe quedar una capa muy fina y uniforme de azúcar por toda la bola de hojaldre.