Ponga en frascos, tomando la carne con una
espumadera, y cubra la superficie con un poco de grasa derretida.
Deje enfriar, cubra y ponga en la nevera durante al menos una noche.
Deguste entre amigos, con un
buen pan (de masa madre si es posible), y
pepinillos en vinagre o rebozuelos en vinagre. El aspecto vinagre se combina muy bien con la dulzura de las rilletes y si además tiene un buen vino tinto a disposición, entonces será el rey del mundo...