4 : A continuación, añadir las hojas de gelatina ablandadas y escurridas con cuidado. Remover para fundir y dejar enfriar a temperatura ambiente durante unos 30 minutos.
5 : Coloca un paño de cocina sobre una bandeja de horno y coloca los vasos encima (esto se hace para evitar que los vasos resbalen en la bandeja). Repartir la mezcla en vasos pequeños y meter en el frigorífico durante al menos 2 horas.
6 : Mientras tanto, poner los 60 g de pistachos en una sartén pequeña a fuego fuerte y tostarlos durante unos 5 minutos (deben colorearse muy poco).
7 : Añadir 40 g de azúcar en polvo a la sartén y caramelizar los pistachos con ella.
8 : Cuando estén bien caramelizados, viértalos sobre su superficie de trabajo, a ser posible sobre una hoja de papel de horno, para que se enfríen.
9 : Una vez fríos, picarlos gruesos con un cuchillo.
10 : Justo antes de servir, saque la panna cotta del frigorífico y vierta un poco de crema pastelera en cada vaso.
11 : Terminar con una pizca de pistachos caramelizados picados y servir.
Observaciones
Recuerda coger los pistachos sin la piel, el resultado una vez caramelizados, es más bonito.