2 : Encienda el robot de cocina a velocidad baja y amase durante 10 minutos.
3 : Transcurrido este tiempo, vierta la masa sobre la superficie de trabajo enharinada, forme una bola y colóquela en un bol. Cubrir con film transparente y dejar reposar durante una hora y media.
4 : Pasado este tiempo, separar la masa en paquetes de 160 gramos.
5 : Forme bolas con los paquetes, cúbralos con una lámina de film transparente y déjelos reposar durante 30 minutos.
6 : Forme con cada bola un círculo del tamaño de su molde para tartas (unos 26 cm)
7 : Y rellenar el molde con este círculo de hojaldre.
8 : Haga lo mismo con todos los moldes y, a continuación, cúbralos con una lámina de plástico y déjelos reposar durante 2 horas.
9 : Precaliente el horno a 210°C. En un bol, mezclar 270 g de nata, 270 g de queso rallado e 60 ml de vino blanco seco y sazonar generosamente con pimienta.
10 : Extender una capa de esta mezcla en cada molde, unos 130 g de mezcla por molde.
11 : Hornear durante unos 20-25 minutos, vigilando el colorante, ya que es importante que las tartas no se cuezan demasiado o se secarán.
Observaciones
Para esta receta resulta práctico utilizar moldes de aluminio desechables para tartas, que son fáciles de hornear y congelar. Seguramente te sobrará un poco de masa, así que pesa 100 g, envuélvelos en film transparente y mételos en el congelador; ésta será la masa fermentada para tu siguiente hornada.